DIVERSIDAD SEXUAL
EDUCACIÓN SEXUAL
Desde la infancia existe una atracción hacia los niños y niñas del otro sexo, a veces solamente para competir y ver quién es el mejor, pero otras porque en verdad nos gusta y quisiéramos ser más que amiguitos
Pero es en la adolescencia cuando este "clic" se hace más marcado y la sexualidad se empieza a manifestar de forma más evidente, de muchas formas y con mayor libertad.
Esto se debe a las hormonas sexuales, que además de provocar una serie de cambios en tu cuerpo, también ocasionan sensaciones diferentes y muy placenteras, de tal forma que cuando alguien que te gusta, te da un besito, te abraza o simplemente se te acerca, sientes que todo gira y que en tu estómago vuelan miles de maripositas.
Desde ese momento no dejas de pensar en esa persona y todo lo que haces, tiene una intención muy clara, agradarla y ligártela y cuando por fin puedes acercarte y hablarle, empiezas a sentir un afecto especial, placer, afinidad, amor, amor y más amor.
Pero la atracción curiosamente no sucede con todos y todas, lo que a veces frustra a alguno que quería con otro que no quiere. Esto se debe también a que producimos unas hormonas llamadas feromonas, que son captadas por el olfato a esto se le dice tener química y que no es compatible con las de todas las personas.
A diferencia de las relaciones sexuales de los animales que tienen como finalidad perpetuar su especie siguiendo un instinto, en las de los seres humanos, una relación amorosa involucra todo, el cuerpo, la mente, las sensaciones, el deseo y el placer de estar con una persona especial, y por lo mismo también debe estar involucrado el amor, el consentimiento mutuo y la reflexión sobre las implicaciones, porque toda relación sexual humana tiene implicaciones que van más allá del placer sexual y los sentimientos que despiertan duran toda la vida.
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